Hacienda y las empresas (II)

Hacienda y las empresas (II)

El impuesto con mayor recaudación en el PPGGE 2011.

Dada la estabilidad de las rentas sujetas a gravamen, el impulso a la recaudación provino del impacto de las medidas de consolidación fiscal. Las más importantes se aprobaron en 2010, pero parte de su efecto se trasladó a la recaudación de 2011. Los cambios normativos elevaron la recaudación de este impuesto en 2.418 millones, que se concentran básicamente en la cuota diferencial (2.341 millones).

El mayor impacto positivo siguió viniendo de la supresión parcial de la deducción de 400 euros (+1.876 millones) que, aunque se produjo en 2010, todavía dejó notar sus efectos en la recaudación de 2011, por su impacto en la cuota diferencial (1.099 millones) y por los efectos retardados sobre las retenciones del trabajo y los pagos fraccionados, sobre todo en empresas. También la elevación del gravamen de la base del ahorro en 2010 tuvo sus efectos arrastrados positivos en la recaudación de 2011, por un valor de 411 millones. La subida de los tipos de gravamen para rentas superiores a los 120.000 euros generó un aumento de la recaudación de 152 millones. Y la supresión de la deducción por nacimiento de hijos elevó la recaudación en 894 millones. De signo contrario, la reducción de salarios públicos realizada a mediados de 2010 rebajó la masa salarial en 2011, generando una minoración de 915 millones en la recaudación por IRPF.

El conjunto de estos cambios produjo un aumento del 2 por ciento en el tipo efectivo sobre la recaudación devengada. Hay que tener en cuenta que en 2010 ya se había producido un fuerte aumento de tipos tras las primeras medidas de consolidación, lo que arroja una subida de hasta el 10,8 por ciento en la tributación efectiva por IRPF en 2010 y 2011.

En coherencia con el citado repunte de las rentas del capital mobiliario, las retenciones devengadas por este concepto (12,5 por ciento) son las que impulsan la recaudación devengada por retenciones y pagos fraccionados. En sentido contrario, las retenciones del trabajo (0,2 por ciento) y, sobre todo, los pagos fraccionados (-8,3 por ciento) tuvieron registros peores que en 2010.

El IRPF devengado subió un 2,5 por ciento. Grava las rentas genera- das en 2011, pero no coincide con la recaudación ingresada porque ésta incluye ingresos de ejercicios cerrados, excluye derechos pendientes de cobro y presenta un desfase temporal (que llega a más de un año en el caso de la cuota diferencial) respecto del devengo (gráfico V.4). En 2011 el impacto de los ajustes de paso a caja tuvo signo positivo (1,7 por ciento), que se explica porque en la caja de 2011 se reflejaron una parte importante de los efectos positivos de las medidas de consolidación que afectaron a las rentas devengadas en 2010, sobre todo vía cuota diferencial del impuesto.

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