La brecha de la desigualdad

La brecha de la desigualdad

La desigualdad no es inevitable, ni es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es cuestión de políticas y de estrategias.

La Sociedad dividida es hoy lo que comúnmente llamamos la brecha de la desigualdad, aplicable a múltiples  ámbitos, pero de origen en algunos casos, común al  relatado en la lectura del Profesor Tezanos.

Las políticas económicas deficientes pueden conducir tanto a una mayor desigualdad como a un menor crecimiento. La elevada tasa de paro presiona a la baja sobre los salarios y los salarios más bajos son especialmente sensibles. Y a medida que la austeridad ha ido avanzando, los programas sociales fundamentales para el bienestar de quienes se encuentran en la parte baja de la pirámide social se recortan.

La creciente desigualdad en España deber preocuparnos de cara a nuestro futuro, el capital humano del país se esta deteriorando, ya no es como el profesor Tezanos relata en su libro, ya no solo emigran personas de los núcleos rurales, sin formación, esto se ha invertido y exportamos talento. Las personas cualificadas no encuentran empleo y están emigrando, hay un mercado global para los españoles dotados de talento. La incógnita es si volverán o no cuando la recuperación total se produzca, es posible de que ese esperado regreso ordenado del talento, tenga una oportunidad, pero dependerá  de cuanto dure esta larga recuperación.

Si volvemos la vista a la historia de España a  partir del año 1975 se produce una auténtica revolución de la sociedad española, abriéndose al exterior, industrializándose, siendo un referente turístico a nivel mundial, equiparándose a los países europeos y floreciendo una clase media muy amplia. Este modelo de transición política modifica la estructura social, pasando de “España rural” a “España urbana”.  La población se traslada de las zonas rurales a las zonas industriales, cambiando la fisonomía de los años sesenta de manera radical. No debemos olvidar que en los años sesenta cerca de dos millones y medio de personas inmigraron tanto a Europa como a Sudamérica.

Se produce una inversión de la pirámide de población, ahora más envejecida y la “des ruralización” de la sociedad; es decir, donde antes vivían la mayor parte de la población, que es en el medio rural, se traslada a las zonas urbanas que están industrializadas.

Mientras que en el resto de Europa olvidaba ya las consecuencias de la segunda guerra mundial y se estaban planteando la carrera espacial, nuestro país respondía a una sociedad agraria atrasada, existiendo grandes diferencias entre las zonas nacionales y las zonas republicanas en cuanto a su industrialización. Las grandes ciudades y las zonas del norte de España se encontraban más avanzadas socialmente lo que mostraba una realidad demográfica en nuestro país.

Hay un momento en el que se empieza a vislumbrar la igualdad entre hombres y mujeres en derechos y oportunidades, siendo la proporción de universitarios estudiantes mayor de mujeres que de hombres. Hoy el sesenta por ciento de los ingresados de nuestras universidades, son mujeres. Ocupación de la población en sector servicios y un crecimiento notable de las clases medias, sobre todo entre profesionales en detrimento de la clase media propietaria. Se asumen pautas de comportamiento y de ocio paralelos a los de los países europeos. Pero sobre todo la democratización de España, que le abre paso a su entrada en la Comunidad Europea.

Dos procesos importantes en la dinámica de la estructura social española por su magnitud y consecuencias son la des ruralización de España y el sistema de estratificación social, propio de un país avanzado.

En la primera parte hay que destacar el importante crecimiento demográfico: España pasa de dieciocho millones de habitantes a principios del sigo XX a cuarenta y un millones de habitantes en el año 2001.

Se producen cambios en el  modo de vida rural a modo de vida urbano, lo que permite  desarrollar nuevas mentalidades y modos de vida más europeos y cosmopolitas.

El segundo cambio fundamental fue el nuevo modelo de estructuras de clase, pasando de una estructura rural arcaica a una estructura típica de una sociedad avanzada.

Lo singular de España es que comenzando de forma tardía, respecto a  los países europeos, no es inevitable que  la transformación social de nuestra sociedad  este obligada a recorrer, en mucho menos tiempo, lo que otros países hicieron en más de un siglo, tanto en dimensiones políticas, sociales como económicas.

La sociedad española ha sufrido un cambio de referencia y auto identificación básica pasando de identificaciones sociales con los grandes grupos a identificaciones.

La tecnología ha acelerado todos los cambios, se están suprimiendo barreras políticas y económicas y esta incidiendo de una manera directa, en los comportamientos personales y en las formas de integración social. Los efectos que se derivan de esta nueva fase de desarrollo son imprevisibles y están afectando más directamente a las estructuras socio-laborales y a la económica productiva.

Una de las formas más perniciosas de desigualdad es la que concierne a la desigualdad de oportunidades, reflejada en la falta de movilidad socioeconómica, que condena con casi toda seguridad a quienes han nacido en la parte baja de la pirámide social. Nuestra sociedad esta despilfarrando su recurso más valioso: nuestra juventud.

Sin duda alguna, la ciencia y la tecnología han tenido impacto en la sociedad, pues se han marcado tendencias, modas y sucesos transcendentales en diferentes países, con lo que se ha marcado el rumbo de la historia y la influencia en las ideologías de los diferentes pueblos. Dicho impacto ha afectado en forma positiva y negativa en los acontecimientos sociales, en el desarrollo y evolución en toda la humanidad.

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Imagen de Pixabay

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